Cada silencio tiene su tamaño y su profundidad

Por OSDAVID extj.co

Hay un silencio entre palabras y palabras, entre lágrimas y lágrimas y hay silencio también entre risas y risas, y hay silencio, cuando de pronto se detiene el viento, y hay un silencio interno cuando uno observa detenidamente el atardecer, ó un niño cuando duerme plácidamente en su cuna.

Estos silencios son silencios personales, pero también están los silencios de los siglos, de las acciones, de las guerras, de los genocidas; también los silencios de la paz, del descreimiento, cada silencio tiene su tamaño y su profundidad, su dolor , su angustia ,su pena y su furia y puede  destrozar el interior de un hombre.

Yo quería hablar de un silencio que es un grito constante, que a mí me suena internamente…  ininterrumpidamente y trato de que estas líneas  hagan eco de ese silencio…quiero hablar del silencio que ha tenido la Watchtower a través del tiempo ya más de un siglo  …..este silencio a mí me suena en mi retina , es un silencio que envía imágenes ¿Cómo? recordando rostros… muchos rostros que son los rostros de nuestros hermanos que han entregado la vida a una organización, que ante el error, la prepotencia,  la arrogancia, la avaricia  se ha quedado en silencio… una organización que nunca ha hablado y  reconocido sus errores, que jamás  los visibilizó así que el costo del error  del silencio de esta organización  fueron la vida de miles de nuestros hermanos .

 Yo recuerdo a todos mis hermanos testigos de Jehová de mi congregación , los llamaba por nombre a todos; muy sacrificados que ya no están .

Los testigos de Jehová dicen que ellos han servido y  no han visto el cumplimiento de las promesas, pero el silencio que me aturde y grita es que tampoco han podido vivir, ni el cristianismo ni sus propias vidas, estos hermanos que tengo en mi retina , son los precursores especiales que me hicieron el estudio, el hermano que había sido boxeador , el otro anciano en años que tenia humor; los veo salir de las reuniones, los veo charlar… veo  a la hermana que llegaba tarde porque tenía problemas con su marido, recuerdo sus rostros , yo percibía su sufrimiento , recuerdo a mis hermanos con sus sacos que les quedaban grandes y corbatas usadas , a los niños con saco de hombres y vestidos como hombres, el paso lento en la predicación y el hacer golpear suavemente una puerta un domingo a las 9 de la mañana,  para que nadie saliera ó ver agendar una revisita y saber que jamás se volvería,  etc. Este silencio que ha quedado en mí  también me suena en forma de pregunta: ¿Qué habrá sucedido con los niños de ese ayer que hoy serán hombres? Esos que venían a casa para que les preparara la lectura de la biblia ¿ Tendrán problemas ?

El silencio que ha tenido esta organización de la Watchtower a través de los años, no puede ser ahogado con asambleas, con reuniones, con cánticos ni con la predicación ; ese silencio se escucha , siempre se escucha con imágenes, con preguntas, con vivencias, en formas de sueños, de reacciones, de enojos , de impotencia, de fracasos  etc.

Este silencio que ha tenido la Watchtower a través de los años sólo es escuchado por los que han sido doblegados una vez por ella , es un silencio único… silencio que también puede ser graficado en este hilo por una línea de puntos.

Abrazo.

El sentido de pertenencia en los testigos de Jehová

El término «gregario» se define como [persona, cosa] que forma parte de un grupo sin distinguirse de los demás, especialmente si carece de ideas e iniciativas propias y sigue siempre a los demás.

Es decir, una mente colmena que no tiene la capacidad de emitir un juicio propio ni se cuestiona el entorno en el que se desenvuelve. Este es el caso de los testigos de Jehová, pero en ésta ocasión quiero exponer lo que le denomino el fenómeno del «esposo(a) incrédulo (a)». Dicho fenómeno se ve en ambos sexos.

Dentro de la jerga testiguil, el esposo incrédulo es aquel que no se opone a que su cónyuge profese dicha fe, pero tampoco desea formar parte de ella.

Hay dos combinaciones de esposos incrédulos: aquel testigo de Jehová que se casó con el mundano (a), o que se convierte ya estando casado y su pareja no desea ser testigo de Jehová.

En ambos casos, el testigo desea fervientemente que su cónyuge sea parte del culto, cuando está sentado en el salón del Reino y ve a otros matrimonios o familias escuchando la reunión, su corazón se estruja porque anhela que su esposo o esposa esté sentado allí con el o ella.

No faltan los comentarios mordaces de otras personas que al final de la reunión le dicen: «¿Y su esposo (a)? A ver cuándo nos visita… Nos lo saluda». Entonces el deseo de que su cónyuge sea parte del culto comienza a hacerse una necesidad, esa presión de grupo lo atormenta, y ya no es tanto por Jehová, si no porque no desea ser distinto de los demás miembros de la congregación.

Así que poco a poco va dejando por el hogar conyugal, publicaciones a la vista con algún tema que piense será de «interés» para su pareja. Si eso no da resultados, será más aventurado y le dirá: «amor, no le entiendo muy bien a ésta información de la revista La Atalaya ¿Le puedes echar un vistazo y me la explicas?»

Y así, poco a poco se va acercando más a su objetivo: llevarlo a las reuniones.

El cónyuge incrédulo con tal de complacer a su consorte, accede porque lo ama, y aunque no esté de acuerdo con la información, irá y se sentará junto a él.

Entonces el o ella se siente contento porque al fin su pareja incrédula está haciéndole compañía en las Reuniones… Pero esperen, eso no es todo, ahora se da cuenta que su pareja se puso tenis y pantalón de mezclilla. Así que se siente contento a medias.

Y así conforme pasa el tiempo, un día le dirá que le compró un lindo vestido con un bolso a juego, o que le arregló una camisa, y le compró una corbata para que se vista con modestia en la casa de Jehová.

Quienes son y hemos sido testigos de Jehová, podemos visualizar el escenario del hombre o la mujer sentado en la reunión, con su vestido o camisa y corbata, todo incómodo, que se tiene que parar a cantar las canciones del Reino, o que su consorte le da una Biblia a la vez que le da de codazos para que levante la mano y lea un texto.

¿Que les hace pensar que disfrazándolos de testigos de Jehová ya se convertirán? ¿No será que los visten de ésa forma porque no quieren ser señalados por los demás miembros? La realidad es que los visten así por ellos mismos, porque la secta se ha encargado de que no tengan individualidad, los han despersonalizado y no son capaces de entender que la vestimenta no hace a la persona, sus acciones sí.

Quienes se comportan de ésta forma, tienen una necesidad apremiante de aceptación, no soportan «el qué dirán», su mente no soporta que los demás no tengan una impresión favorable de ellos, así que pasan por encima de los derechos de la persona que ha accedido acompañarla en distintos eventos del culto.

Mismo caso sucede con los niños, los visten como adultos y no les permiten jugar, los pequeños tienen que estar sentados en su lugar sin hacer ruido. Podemos ver fotografías de niños testigos y sus caritas generalmente son de tristeza, pues les roban su identidad.

Se que los testigos de Jehová que lean estas líneas lo considerarán chocante, pero más chocante es que no acepten a la persona que tienen a su lado, y que intenten incluirlo dentro de la fantasía de pertenecer a la organización JW .

A quienes viven en un hogar «dividido» habría que preguntarles: ¿Porqué no respetan la creencia de su pareja? Verán que la vida es más tranquila si permiten que cada quien ejerza su libertad de pensamiento.

Créanme que no existe ningún orgullo al no ser original, es precisamente la originalidad la que nos hace brillar y ser personas atractivas para los demás.

Todos somos valiosos, genuinos, auténticos… Nunca lo olvidemos.

Aimée Padilla.

The Bloom Sisters

Ya no me aburro

Cerro Monserrate

Breves despachos desde Bogotá

Drakkar Historia

Vikingos, Edad Media, Mundo Antiguo y Novela Histórica

Emilio Salvi

Escritor, militante, artesano

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com