Como hoja de hierba

En unos cuantos días se cumplirán cinco años de que perdí a mi papá, y como he dicho en escritos anteriores no hay día que no piense en él.

Cuando recién falleció, el dolor era lacerante y profundo, quemaba y me atravesaba como agujas ponzoñosas que infectaban todo mi ser, pero el paso del tiempo fue transformando ese dolor en algo mas sabio e introspectivo que me ha ayudado en muchos sentidos y pensando en cómo recordaré ese día, creo que la mejor forma en que puedo expresarlo es utilizando la metáfora de una hoja de hierba que me hace reflexionar sobre la fugacidad de la existencia, pero al mismo tiempo encuentro en ella un mensaje de esperanza y renovación.

Al mirar en retrospectiva y ver que con el paso del tiempo he ido perdiendo a seres queridos, me di cuenta de que nuestras vidas son efímeras, como hojas de hierba que bailan con el viento durante un breve instante antes de volver a la tierra que las nutrió.

Al igual que la hoja de hierba, nacemos, crecemos y experimentamos la plenitud de nuestro ser en un periodo relativamente corto. Sin embargo, en esta brevedad reside una belleza única y una oportunidad para dejar una huella duradera. Así como la hoja puede dar origen a nuevas plantas, nosotros también podemos sembrar semillas de amor, compasión y conocimiento que perduren mucho más allá de nuestro tiempo en este mundo.

Recuerdo cuando leí el libro El Silmarillion de JRR Tolkien, me llamó muchísimo la atención una parte donde decía que el don de los hombres es su mortalidad. El autor hacía referencia a que las demás razas vivían una eternidad y terminaban cansados y hastiados de ella y veían la muerte como un regalo.

El hombre por el contrario se ensarza en un loco frenesí por el futuro, olvidándose de lo fugaz que es nuestra existencia. Siempre buscando la felicidad en cosas materiales.

Cada uno de nosotros es un eslabón en la cadena de la vida, contribuyendo a la trama tejida por generaciones pasadas y futuras. Así como la hoja de hierba es esencial para el equilibrio del ecosistema, nuestras acciones y experiencias son vitales para lograr una perfecta armonía con nuestros seres queridos. ¿Qué semillas estamos plantando hoy para que florezcan en el jardín del mañana?

Mi papá por ejemplo me enseñó a enfrentarme a la vida, a no depender de otra persona para hacer las cosas. Él me decía: «no necesitas vejigas para nadar», y hasta la fecha le agradezco que me haya inculcado ésa fuerza que emana de mi interior. Así que como una hoja de hierba, sus palabras dejaron una enseñanza en mí.

Aunque él no está a mi lado, el impacto que dejó en mí perdurará hasta el último día de mi vida.

Al mirar mi vida desde la perspectiva de la hoja de hierba, he encontrado la motivación para vivir con plenitud, amar intensamente y dejar un legado positivo.

Cada momento es una oportunidad para florecer, aprender y contribuir al crecimiento de la hierba que se extiende más allá de nuestro alcance visual.Así que en lugar de temer la fugacidad de la vida, abracemos la maravilla de nuestro tiempo aquí. Seamos como la hoja de hierba que, aunque efímera, es parte integral de la danza cósmica.

En conclusión, nuestra existencia es tan hermosa como una hoja de hierba que, en su breve periodo, es capaz de transformar el paisaje. Seamos conscientes de la valiosa oportunidad que se nos ha dado y aprovechemos cada momento para sembrar semillas de bondad y crecimiento. Como hojas de hierba en el vasto prado de la vida, permitamos que nuestra presencia deje un rastro de esperanza y flores en el corazón de quienes nos sucedan.

Estoy segura que todos los que leen estas líneas, han perdido a algún ser querido y recuerdan su legado con amor y cariño, pero nos toca ahora a los vivos dejar un legado de amor y esperanza a las futuras generaciones.

Así que, sal y deja tu huella en el mundo. Sé una hoja de hierba que da semillas.

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