Cuentos/Poesía

El ángel oscuro

Una fría noche de otoño, donde solo podía escucharse el murmullo del silencio, había un ángel oscuro que sostenía una purpúrea estrella, la cual era producto de su imaginación.

Un día, escuchó el crepitar de muchos diamantes entre los árboles y la estrella vino a él sin ningún aviso, tan sólo llegó y se posó delicadamente en su mano; su etérea luz emitía rayos de gloriosa intensidad, era cálida al tacto y sintió como si lo arropara en un abrazo protector.

Ella era su tesoro, a donde iba el ángel oscuro ella iba, la estrella lo acompañaba por los valles más inhóspitos y solitarios que jamás hubiera alguien imaginado. Su estrella le inspiraba y le hacía escribir todo lo que había en su corazón. Con su estrella pudo viajar a Universos Paralelos, pudo volar más allá de lo que el ángel pudo siquiera pensar… tan solo extendía sus alas y se lanzaba para que desde lo alto pudiera sentir como la brisa de la noche tocaba su rostro.

Es indescriptible el sabor de la libertad, el dejar atrás todas las cadenas mentales que lo ataban a lo que alguna vez fue su plano terrenal, era algo que ni la gema mas valiosa podía comprar, así que el ángel usaba el don que su estrella le proporcionaba, para compartir esa felicidad con los demás.

Con su estrella, el ángel estaba en paz y felicidad. La eternidad era muy agradable al lado de su estrella purpúrea pues ya no se sentía solo, a ella podía contarle todo lo que albergaba en su corazón y la estrella le respondía de igual manera.

Un buen día, un hermoso ángel de luz llegó en el instante en que la pareja intercambiaba sus alucinantes charlas llenas de magia… un lenguaje que solo aquellos dispuestos a escuchar podían entender.

– Buen día bello ángel oscuro ¿Qué es eso que sostienes en tu mano?

– Buen día ángel de luz… ¿Cómo osa alguien tan bello y exitoso como tú, dirigir siquiera la mirada a esta triste criatura de la noche?

– No digas tonterías, cada quien tenemos un espacio dentro del Universo… pero dime, que tengo curiosidad ¿qué sostienes en la mano?

– Es mi estrella purpúrea.

-Ah ¿sí? Eso veo que emite destellos púrpura ¿Qué es exactamente lo que hace?

El ángel oscuro tomó de entre sus manos la hermosa estrella, cual gema celestial y la posó en las manos del ángel de luz.

-Anda –dijo el ángel oscuro- canta para mi amigo por favor.

Entonces, la estrella empezó a ejecutar las más hermosas melodías jamás escuchadas. El ángel de luz no podía creer todas las sensaciones que pudo percibir con el simple roce de la estrella. Por sus venas corrían fuertes descargas de felicidad, de amor, de paz, de dulzura, de ternura.

– Dios mío! ¿Qué es esto? –exclamó atónito el ángel de luz aún sin soltar la estrella- ¿cómo llegó a tus manos?

– No lo sé –dijo el ángel oscuro- ella vino a mí un día y ya jamás me ha dejado. Ella me ha dicho que yo la he creado, que ella salió de mí y que se materializó en forma de estrella purpúrea, ambos somos uno solo.

“Tiene que ser mía”, pensó en su interior el ángel de luz, “tiene que ser mía”..

– Bueno, devuélvemela por favor -dijo el ángel oscuro y extendió su poderosa mano para tomar la estrella, pero en un abrir y cerrar de ojos, el ángel de luz había desaparecido junto con la estrella.

Miles de agujas de dolor y densas tinieblas se apoderaron del ángel oscuro, y su corazón se tornó de piedra que comenzó a sangrar profusamente.

– ¡Oh por Dios! ¿cómo pude ser tan ingenuo? ¿Por qué pensé que un ángel de luz podía ser bueno?

Pero en su interior, escuchó la preciosa y amada voz que tanto conocía:

– No temas querido ángel oscuro, tú y yo somos uno solo nadie puede robarme, él cree que me robó, pero yo te pertenezco así que no sufras, en breve estaré a tu lado. Ven a nuestro valle, aquí estoy esperándote.

Entonces el ángel oscuro, en toda su desesperación, voló por todos los valles del pensamiento hasta que por fin llegó a donde su amada estrella lo esperaba… la escena era espeluznante pero cautivadora a la vez. El ángel de luz estaba petrificado y aún sostenía en sus manos a la estrella purpúrea que emitía pausados y alegres destellos de felicidad. La transformación del ángel de luz era asombrosa: Su cuerpo se había convertido en transparente cristal, pero su interior era negro como el azabache. Estaba hincado y sobre sus manos reposaba la estrella. El ángel oscuro la tomó delicadamente de entre sus manos y la abrazó; ambos se unieron en un fuerte abrazo que visto a la distancia su tonalidad era del color del fuego.

– ¿Qué sucedió querida estrella? ¿Qué sucedió cuando te tomaron de mi lado?

– Nadie puede tomar lo que no le pertenece, tú me creaste, yo soy tuya, nadie puede poseerme, así que simplemente el ángel de luz se transformó en lo que realmente es: En una estatua transparente, para que todo mundo pueda contemplar lo que realmente hay en su interior y que no pueda engañar a nadie más, haciéndonos creer que nosotros no valemos nada, que estamos equivocados y que pueden tomar lo que les plazca a su antojo.

– ¿Está muerto?

– Siempre lo ha estado, solo que él no lo sabe.

Y entonces, el ángel oscuro y su estrella purpúrea emprendieron el viaje nuevamente hacia lugares que solo ellos conocían, mientras el ángel de luz los contemplaba en su cárcel de cristal.

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