Por Aimée Padilla
Enumerar tres objetos sin los que no podría vivir es una tarea que se torna compleja, ya que mi dependencia de ciertos elementos fluctúa según el escenario que me rodea. Ya sea en el trabajo, en el hogar o de viaje, no son los mismos que necesito pues estos dependen de la situación en la que me encuentre.
Cada objeto se convierte en un actor esencial en diferentes capítulos de mi vida, tejiendo un tapiz de significados que se entretejen con las situaciones cotidianas, así que después de meditar, creo que mis tres objetos favoritos serían los siguientes:
1. Taza de Café Favorita:
En el bullicio del trabajo, mi taza de café favorita se convierte en una aliada imprescindible. Sus paredes tibias y la fragancia estimulante del café se convierten en un bálsamo que alivia la vorágine laboral. Sin ella, las mañanas en la oficina perderían su chispa reconfortante, y el día comenzaría con un matiz diferente. Debo admitir que a esa taza le tengo especial cariño, aunque está vieja y desgastada, ha sido mi cómplice en largas jornadas de trabajo. Me han regalado otras pero mi taza blanca que dice «Happy New Year» fue un regalo de mi novio y tiene un valor sentimental.
2. Libreta de Ideas:
Siempre tengo a la mano una libreta, donde anoto mis ideas: ya sea relativas al hogar, el trabajo, ó cualquier historia que se me venga a la mente y considere sea digna de contar; podría decir que esa libreta es una extensión de mi ser. Es el espacio donde la inspiración baila y las ocurrencias creativas encuentran un hogar tangible. Sin ella, las lluvias de ideas caerían en terreno baldío, y la expresión de mis pensamientos perdería su santuario.
3. Libro de Viaje:
Cuando salgo de viaje, no puedo olvidar a mi fiel compañero de aventuras: un libro. Me encanta transportarme a la mente del escritor en turno, el libro se convierte en el portal que me lleva a otras realidades. Sin él, los viajes serían solo desplazamientos físicos, desprovistos de la magia de las historias que danzan entre sus páginas.
Y aunque no entraría como un objeto, pero para mi es imprescindible la presencia de un canino en mi vida. Su compañía, su fidelidad, su suave pelaje y mirada inocente llenan mi corazón. Aunque Popi es muy mayor y me he dicho miles de veces que cuando fallezca no tendré otro; siendo sincera, no podría estar sin un compañero de cuatro patas.
En conclusión, desde mi punto de vista responder a la pregunta de tres objetos sin los que no podría vivir, es adentrarse en un universo cambiante, que está supeditado a las experiencias diarias. Cada objeto, como un actor de reparto en una obra teatral, cobra protagonismo en escenarios específicos, tejiendo un relato único que se entrelaza con mi cotidianidad en constante evolución.

