Un despertar lleno de amor

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es tu rutina de mañana? ¿Qué haces durante la primera hora del día?

Por Aimée Padilla

Mi día comienza temprano, cuando el reloj marca las 6 AM mis párpados se alzan para iniciar mis labores. Hace tiempo que no necesito despertador porque mi reloj biológico sabe exactamente a qué hora debo levantarme; me estiro lentamente y abrazo a mi fiel compañero Popi, cuya presencia ilumina mis mañanas con su incondicional amor. Aunque sus ojos ya no pueden ver la luz del amanecer, su espíritu radiante ilumina mi camino con cada latido de su corazón.

Con cuidado, lo dejo reposar en su acogedora camita y me dirijo al baño, donde comienza el ritual matutino de acicalamiento. Mientras el agua refresca mi rostro, mi mente se llena de gratitud por tener a Popi a mi lado, recordándome la importancia de cada momento compartido con él.

Bajo las escaleras y me preparo una taza de café para poder iniciar el día. El aroma tentador del café recién hecho me abraza cálidamente, y después de varios sorbos escucho el dulce murmullo de Popi, que anuncia su despertar.

Con delicadeza, lo alzo en mis brazos y lo llevo a su rincón de desayuno, donde disfruta de su comida con gusto. Cada bocado que recibe es un recordatorio de la valentía y la fuerza que posee, enfrentando cada día con una determinación inquebrantable.

Es increíble el cambio tan radical de aquel perrito que adopté varios años atrás; sus anteriores dueños lo tenían en total abandono y lo golpeaban. Era agresivo porque temía que aquella desconocida le hiciera cosas peores de las que vivió, pero conforme entendió que conmigo estaba a salvo, se convirtió en el tierno perrito que es al día de hoy.

Mientras él se deleita con su desayuno, yo me preparo un ligero refrigerio para recargar energías antes de enfrentar el día que comienza. En el silencio de la mañana, encuentro un momento de paz y serenidad, donde puedo conectar con mi interior y prepararme para lo que el día tiene reservado.

Después de alimentar mi cuerpo, subo las escaleras para arreglarme para el trabajo, pero antes de partir, dedico un instante más a Popi, asegurándome de que se sienta amado y cuidado. Cada día a su lado es un regalo preciado, una oportunidad para demostrarle cuánto lo valoro y aprecio su presencia en mi vida.

Así, con el corazón lleno de amor y gratitud, inicio mi jornada, sabiendo que cada momento junto a Popi es un tesoro que atesoro con cariño. Porque en esta rutina matutina, encuentro no solo la preparación para el día que comienza, sino también la alegría de compartir cada despertar con mi querido compañero perruno.

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