Cuento corto, Aimée Padilla Alejandro Arroyo no era astrónomo ni científico, sino un informático mexicano con una pasión inquebrantable por los fenómenos celestiales. Su historia comenzó hace tres décadas, en la bulliciosa Ciudad de México. Alejandro observó su primer eclipse solar el 11 de Julio de 1991. La forma en que la luz se transformó …
