La doncella

Serie de cuentos Patricia, por Aimée Padilla

Como era su costumbre, la mariposa que sabía demasiado, visitó el jardín de Patricia, quien la esperaba ansiosa para poder continuar tejiendo palabras de liberación.

En el suave susurro del viento, la mariposa comenzó su relato, y Patricia escuchaba atentamente. Las palabras tejían imágenes de un amor perdido y un corazón roto, de promesas hechas en la sombra y secretos revelados bajo la luz de la luna.

«Hace muchos siglos -dijo la mariposa- había una doncella, cuyo amor había sido traicionado, se enamoró de un noble caballero que se encontraba comprometido, cuando ella se enteró, huyó del pueblo sin mirar atrás.

Pasó el tiempo y encontró el amor en los brazos de un guerrero valiente. Juntos construyeron una vida llena de felicidad y aventuras, lejos del dolor del pasado. Pero el destino es caprichoso, y el emperador invitó a sus súbditos a un exquisito banquete para celebrar un año más de vida.

Entre los invitados se encontraba el noble caballero, ahora casado, quién al darse cuenta de la presencia de la doncella, se volvió loco de obsesión por tenerla nuevamente.

Su esposa siempre había sospechado  que el corazón de su marido no le pertenecía, pero no supo la identidad de la joven, hasta que vió a la doncella.

La noble mujer, llena de venganza y malicia, urdió un plan en su corazón.

Al momento de hacer el brindis en honor del monarca, se las arregló para envenenar la copa de la cual tomó su rival de amores.

Sus ojos se llenaron de malévola satisfacción cuando la joven tomó del vino que le arrebató la vida

El valiente guerrero, con su esposa en brazos, clamaba por ayuda, sin comprender lo que había sucedido».

Con la mariposa como su guía, Patricia cerró los ojos y emprendió un viaje para descubrir la verdad oculta durante siglos. Viajó por tierras lejanas y escuchó las historias de las personas que conocieron a la doncella, hasta que finalmente encontró el diario perdido de la esposa traicionada.

Las páginas revelaban una historia no contada de arrepentimiento y perdón. La esposa había vivido con la culpa de su acto impulsivo y había deseado poder retractarse. En sus últimos días, escribió una confesión completa y una súplica para que el alma de la doncella encontrara descanso.

Patricia sabía lo que tenía que hacer. Regresó al banquete imperial, ahora en ruinas por el paso del tiempo, y leyó las palabras de la esposa ante los vientos silenciosos que alguna vez fueron testigos del trágico evento.

A medida que las palabras flotaban en el aire, una luz suave comenzó a brillar donde la doncella había caído. Su espíritu apareció ante Patricia, los ojos llenos de lágrimas pero también de gratitud. La verdad había sido revelada y su alma podía finalmente ascender en paz.

La mariposa revoloteaba alrededor de ellas, su danza una celebración de libertad y redención. Patricia sonrió, sabiendo que había tejido no solo palabras sino también esperanza y cierre para un alma perdida.

Y así, la tejedora de palabras encontró belleza incluso en las historias más tristes, porque sabía que cada final es también un comienzo y que incluso las almas más atormentadas pueden encontrar paz a través del poder curativo de la verdad y el amor.

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