Para Iván
Hubo un tiempo en la vida de ella en el que se sentía incomprendida, un estado de confusión que parecía impregnar cada aspecto de su ser. Encontró amores en su camino, cada uno con su propia promesa de felicidad, pero con el correr del tiempo, esos amores no funcionaron como había imaginado. Sin embargo, a pesar de que esas relaciones no duraron, no las desestima. Al contrario, las atesora porque le dieron la madurez y las lecciones necesarias para afrontar el futuro con una nueva perspectiva.
Entre esos amores, hubo uno que duró cinco años. Fue una relación en la que, en un momento, ella pensó que formaría una familia. Los sueños de un futuro juntos parecían tangibles, pero las diferencias ideológicas que surgieron entre ambos fueron el principal impedimento. Con dolor, comprendieron que aunque el amor era real, sus caminos no podían continuar entrelazados. Fue una separación difícil, pero necesaria.
Hubo otro amor, más breve, que duró unos cuantos meses. En ese tiempo, sintió que por fin alguien la entendía a un nivel profundo. Era una conexión diferente, más sutil y sincera. Sin embargo, tuvo que soltar ese amor, porque se dio cuenta de que no cabía en el corazón del otro. Esa relación le enseñó que no todo amor, por más intenso que sea, está destinado a durar.
Y luego, cuando menos lo esperaba, llegó el hombre que cambiaría su vida. Con él, entendió la razón por la que había esperado tanto. No fue una relación nacida de la necesidad o del miedo a la soledad, sino del reconocimiento mutuo, de una comprensión que iba más allá de las palabras.
Ese hombre la hizo sentir segura y completa. Le dio su lugar y la hizo sentirse verdaderamente amada. Con él, aprendió que amar es soltar y confiar. No hubo necesidad de cometer los mismos errores que en el pasado, porque entendieron que el amor verdadero se da de manera libre y espontánea, sin condiciones ni exigencias.
Este hombre, a quien tanto había esperado, la ayudó a superar sus inseguridades. Le mostró que el amor es libertad, no prisión. Le dijo que si alguna vez él hacía algo que a ella no le gustara, ella tenía la libertad de irse, porque en su amor no había ataduras. Con él, por fin pudo dormir en paz.
Claro, como en toda relación, han tenido sus desacuerdos, pero los han superado con diálogo y respeto mutuo. Nunca fue necesario gritar o hacer dramas. En cambio, han encontrado en la comunicación la base sólida sobre la cual han construido su amor.
Hoy, ella mira hacia atrás y ve que cada paso, cada amor, la preparó para este momento. Ahora entiende que los errores y los dolores del pasado fueron necesarios para que ella pudiera reconocer y valorar lo que tiene hoy. En este hombre ha encontrado el amor que siempre deseó, uno basado en el respeto, la libertad, y la confianza.
Este es el amor que ella ha estado esperando, y aunque el camino hasta aquí no fue fácil, ahora sabe que valió la pena. Porque en él, encontró su hogar, su paz y su libertad.


Muy bonito y tal real como la vida misma. Ojalá todo el mundo tenga la suerte de encontrar a alguien que le ofrezca esa paz tan anhelada.
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Tienes toda la razón. De hecho muchas veces estamos en una relación por costumbre, y no tenemos la suficiente fuerza para cortar algo que no funciona. Tal vez la persona que nos daría esa paz, se encuentra en algún lado, buscando de la misma forma. Gracias por tu comentario.
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