Por Israel Gless
Las religiones abrahámicas —el judaísmo, el cristianismo y el islam— son tres tradiciones monoteístas profundamente conectadas por su veneración al patriarca Abraham. Estas religiones han moldeado la historia, la cultura y la espiritualidad a nivel global.
El origen de las religiones abrahámicas radica en la figura de Abraham, que aparece en textos sagrados como el Tanaj (Biblia hebrea), la Biblia cristiana y el Corán. Abraham es considerado el primer individuo que estableció un pacto directo con Dios. Este pacto, según las tradiciones, incluye promesas divinas de descendencia, tierras y bendiciones.
Judaísmo: Se remonta a alrededor de 2000 a.C. Abraham es el antepasado del pueblo judío a través de su hijo Isaac y su nieto Jacob (Israel). La Torá establece la base de la ley y la fe judía.
Cristianismo: Surgió en el siglo I d.C. dentro del contexto del judaísmo. Abraham es visto como un modelo de fe en el Nuevo Testamento. La figura central del cristianismo es Jesucristo, pero las raíces de la religión están profundamente entrelazadas con la tradición abrahámica.
Islam: Nació en el siglo VII en Arabia. Abraham (Ibrahim) es considerado un profeta clave, y su hijo Ismael es el ancestro de los árabes según la tradición islámica. El Corán relata historias de Abraham que destacan su sumisión y obediencia a Dios.
A lo largo de los siglos, las religiones abrahámicas se desarrollaron en contextos geográficos y culturales distintos, lo que dio lugar a variantes y tradiciones únicas.
Judaísmo: Durante el exilio en Babilonia y el Imperio Romano, los judíos desarrollaron una identidad basada en la ley y la comunidad. El Talmud, una compilación de enseñanzas rabínicas, se convirtió en un texto fundamental.
Cristianismo: Se expandió rápidamente bajo el Imperio Romano y eventualmente se convirtió en una religión oficial. Durante la Edad Media, se dividió en ramas como el catolicismo, la ortodoxia y, más tarde, el protestantismo.
Islam: Tras la muerte del profeta Mahoma, el islam se dividió en las ramas sunita y chiita. Con el tiempo, se expandió desde Arabia hasta el norte de África, Asia y Europa, influenciando las culturas locales.
Estas religiones han tenido un impacto significativo en la política, la ética y la cultura global.
Inspiraron obras maestras como la Capilla Sixtina (cristianismo), la sinagoga de Córdoba (judaísmo) y la Mezquita de Alharja (islam).
Leyes y filosofía: Los principios éticos y legales de las religiones abrahámicas han influido en sistemas de gobierno y filosofía, desde la ley mosaica hasta el pensamiento escolástico y el derecho islámico (Sharía).
Han sido fuente de unión, pero también de conflictos, como las cruzadas y tensiones interreligiosas.
En el siglo XXI, las religiones abrahámicas siguen desempeñando un papel clave en la espiritualidad y en los debates éticos globales.
Hay esfuerzos para fomentar el diálogo entre estas religiones, buscando puntos en común, como el monoteísmo y la justicia social.
Muchas comunidades están adaptando sus prácticas y creencias a los desafíos modernos, como la tecnología, el cambio climático y los derechos humanos.
Las tradiciones y denominaciones dentro de cada religión muestran una rica variedad, desde judaísmo ortodoxo y reformista hasta el cristianismo evangélico y el islam sufí.
Las religiones abrahámicas no solo han moldeado la historia, sino que continúan siendo pilares de identidad y reflexión espiritual.
En artículos posteriores profundizaremos a detalle sobre cada una de ellas y sus variantes en la actualidad.

