My sister twin

Hubo un momento en que tuve que tomar la decisión de “volver a Jehová”… Eso implicaba decirle adiós a la Aimée que escribía.

Recuerdo que  por aquel entonces había bajado alarmantemente de peso y dormía demasiado, había caído en una terrible depresión porque tuve que rechazar una propuesta de matrimonio de un mundano.

Este poema lo escribí en ese momento de inestabilidad emocional en mi vida.

Tenía que enterrar a mi verdadero YO (el ángel oscuro con vestido de encaje negro) y traer a la vida a la dama blanca, la Aimée testigo de Jehová, aquella que solo leía Atalayas y no cuestionaba nada.

Pero eso me lastimaba mucho, porque esa “no era yo”, esa “era ella” una Aimée falsa que debía portar una vestidura que no le venía natural.

No se imaginan el dolor que me produjo escribir algo así, pero ahora puedo volcar todos mis pensamientos en este sitio y espero sean de su agrado.

Una vez mas ¡Gracias a todos por estar aquí! ¡Por fin puedo ser Aimée la que escribe!

My Sister Twin

Mi gemela es malvada perversa y poderosa
Intenta ahogarme diariamente con su cristalina voz
Su risa desquiciante quema mis sentidos
Me hace ver a través de sus ojos campos plateados
Me arropa y me envuelve con su dulzura enfermiza
Está llena de amor, bondad y compasión

Temo oírla en el interior de mi mente
Pero su voz cada vez es  mas clara y legible
“¡Aprisa! ¡Tienes que salir de aquí! ¡El te está buscando!”
Me lleva a través de mares y montañas divinos
Me muestra la hermosura de la luz
La maravilla de la creación de Dios

Intento resistirme pero ella es tan fuerte y decidida
Mis ojos antes oscuros comienzan a tornarse celestiales
En sueños me lleva a un futuro glorioso y pacífico
Me deposita dulcemente en el río de la vida
A los lados, hay frondosos árboles de ónix
Me hace contemplar mi propio reflejo en sus aguas

Mi escuálida figura comienza a transformarse ante mis ojos
Mis manos descarnadas están ahora llenas de vida
Mi corazón comienza a latir estrepitosamente
Mi respiración es ahora cálida y acompasada
Mis ropas son largas y blancas como la nieve
Estoy confundida, esa figura no soy yo, es ella
Ella prevalece sobre mi y me mata en una deliciosa ironía

El ángel oscuro me llama por nombre pero he muerto
¡Soy luz, soy alegría, soy felicidad radiante!
Alzo los ojos y lo contemplo llorar lágrimas de ámbar
Extiendo mis alas y emprendo el vuelo dejándolo atrás
Los míos me esperan con su blancura infinita
Me dan la bienvenida con los brazos abiertos
(¡Soy libre, soy libre, he muerto!)

Aimée Padilla

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