Mi experiencia con Ayahuasca también conocida como Yagé

Hoy he decidido compartir la experiencia que tuve con esta planta milenaria. La primera vez que supe de ella fue hace 2 años, por aquel entonces estaba en terapia psicológica y mi novio me habló de las maravillas del Ayahuasca; pero no le presté mucha atención a su recomendación, aunque me insistía y me mandaba muchos videos sobre las ceremonias no tuve interés en asistir a una.

Pasó el tiempo, ya había terminado mi terapia y pensé: ¿Qué cosa mala podría pasarme?  Aunque he leído malas experiencias en la red sobre la ceremonia de Ayahuasca, eran las mínimas pues las personas a las que les había ido mal, no se cercioraron bien de que los curanderos fueran confiables, o tomaron más Ayahuasca de la cuenta.

Pero ¿Qué es la Ayahuasca?  De acuerdo con la Wiki:
Ayahuasca o yagé es una bebida indígena usada en la medicina tradicional sudamericana por muchos pueblos amazónicos en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, y por algunos pueblos en la orinoquía de Colombia y Venezuela.

Se trata de una decocción elaborada a partir de la combinación de:

Banisteriopsis caapi (yagé o ayahuasca), la cual contiene harmina y tetrahidroharmina (THH), alcaloides de la clase beta-carbolina, que actúan como inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) y que permiten al componente psicoactivo primario dimetiltriptamina (DMT) entrar en actividad, y una segunda planta que es la que contiene la molécula DMT en sí, especialmente Psychotria viridis (chacruna) o también Diplopterys cabrerana (chagropanga o chaliponga).

El consumo de la ayahuasca genera efectos alucinógenos a causa de la presencia del DMT natural de plantas como Psychotria viridis, Diplopterys cabrerana y otras. Es especialmente serio su efecto sobre el córtex cerebral, que puede provocar un cuadro psicótico cuya duración varía, pudiendo ser agudo, o bien más duradero y en algunos casos, ser irreversible.

Así que anduve con esa idea de ir a una ceremonia, busqué distintos promotores pero no se acomodaban a mi situación particular ya que tenía que viajar a otro Estado de la República y era en fin de semana y no podía dejar a mi mamá.

El año pasado llegó mi hermano de visita y me dice: «Oye que crees, mi amigo Alex hace ceremonias de Ayahuasca, trae a chamanes del Amazonas, si quieres ir yo me quedo con mi mamá».

Así de la nada me llegó la oportunidad y dije: Ok va!

La semana previa a la ceremonia hay que hacer una dieta rigurosa a base de semillas, nada de alcohol, café, se toma suero oral  y tampoco se puede tener sexo. Y el día de la ceremonia se tiene que ayunar. Solo se toma el suero.

Yo tenía muchísima hambre y ya me estaba rajando, pero me hice la fuerte y seguí adelante.

Se hizo el evento en una hacienda a las afueras de la ciudad, había cabañas y se nos dijo que lleváramos colchoneta, cobijas, tiendas de campaña si así queríamos, ropa cómoda y semillas para compartir al final de la ceremonia.

Cuando llegué me sentí rara porque no conocía a nadie, solamente a Alex y él estaba ocupado ya que era el promotor y tenía que estar recibiendo a los que llegábamos. Pero las personas que asisten a esos eventos, son bien platicadoras y muchas ya habían ido a otras ceremonias, así que como yo era nueva, en seguida me jalaron y me platicaban de los beneficios de esa «medicina». Y lo pongo entre comillas porque aún no sabía si para mí iba a ser una medicina  

La ceremonia empezó a las 10 pm, los chamanes venían del Perú e hicieron una breve introducción explicándonos lo que íbamos a experimentar, que nos iban a dar rapé (tabaco molido) para ayudar a «la abuelita» (así le dicen a la Ayahuasca) a que nos guiara en nuestro viaje… y yo así con cara de perplejidad.  

Los chamanes se empezaron a preparar para oficiar la ceremonia, se daban sus «toques» de rapé y no se que tanto decían en su idioma, pero cuando hablaban en español le agradecían a la naturaleza por la oportunidad de compartir la medicina con nosotros.

Los promotores pasaron a nuestros lugares (ya nos habíamos acomodado con nuestras colchonetas y ropa cómoda) a darnos unos trastes de unicel y muchas servilletas… Yo pensé: «¿y esto como para qué?» 

Entonces nos empezaron a llamar de uno en uno. Cuando al primero le dieron a inhalar el rapé, ví que se puso mal asi que empecé a ponerme nerviosa porque no sabía que me iba a pasar a mí.

Cuando tocó mi turno, me pregunta el chamán «¿primera vez?»  y yo: «Sí «

 Me dice: «esto es rapé, es tabaco molido, te lo voy a soplar por una fosa nasal, luego la otra… conten la respiración y cuando sople, respiras por la boca. No tengas miedo, aquí estoy yo»

Y bueno… cuando me va soplando el rapé y lo aspiré; OMG!!!!  La cabeza empezó a darme vueltas… una cosa espantosa. Me decía él «tranquila, respira pausado, no pasa nada, aquí estoy.»  Me llevé las manos a la cabeza porque sentí me iba a caer, y me dice: «falta la otra fosa nasal».

Ufffff!!! El dolor de cabeza era intenso, la cabeza y los ojos me daban vueltas… no podía enfocar la vista; así que tuvieron que llevarme a mi lugar entre 2 personas; una de ellas era Alex y me dijo «tranquila, no pasa nada, es parte del proceso, no  vamos a dejar que te caigas»

Me senté en mi lugar en lo que acababan de darle el rapé a los demás (cabe mencionar que una persona al ver como nos pusimos los demás con el rapé, no quiso participar, aunque pagó la entrada decidió solo ser observador) y me empezó el vómito. (dije ahhhh! Así que para eso era el traste de unicel).

Era un vómito incontrolable, no podía parar … el líquido era de color oscuro como el tabaco y su gusto era amargo. Así que por eso no puedes comer nada el día de la ceremonia, porque si traes alimento en el estómago lo vas a devolver.

Pasada media hora cuando ya mas o menos nos habíamos recuperado todos (la cabeza, los ojos y el estómago habían vuelto a la normalidad), dice el chamán: «Comenzará la ceremonia de Ayahuasca, piensen bien cual es el motivo de su visita para que la abuelita sepa guiarlos en el camino. Les pedimos por favor que hagan el viaje en silencio para que no interrumpan al de junto».

Cuando fue mi turno, me dieron una copita pequeña , yo creo como de 10 o 15 ml de Ayahuasca y me dice el chamán (o taita) «te lo tomas de un solo golpe para que no sientas el sabor, toma un sorbito de agua nada más para que no te sepa tan feo la boca».

El líquido era oscuro y el olor fuerte; ese olor no se parece a nada que haya olido antes; así que no puedo hacer una comparación con otro olor.

Me tomé la Ayahuasca tal y como me dijo y cuando el líquido empezó a pasar por mi garganta sentí que me quemaba, pero después se me quitó la sensación. Me paré y me fui a mi lugar. Entonces Alex dice: «Por favor traten de retener la Ayahuasca una media hora para que les haga efecto»… Pasaron 5 minutos que dijo eso y puffff!!! me llegó el vómito otra vez… ¡una cosa espantosa!  sentí que me moría… y todos a mi alrededor igual vomitando.

Cuando nos dieron a todos del brebaje, apagaron la luz y empezaron a danzar y cantar en la fogata que se había hecho. Le cantaban a un montón de deidades, ¡hasta Jehová salió en el baile!, pero pensé: ya tranquila tu respeta, no vienes de criticona, vamos a ver por qué una planta que me está haciendo sentir que me muero, puede ser una medicina.

Pasaron los minutos que se me hicieron siglos, y en lo que seguía vomitando, la gente a mi alrededor empezó a gritar; cada quien en su viaje. Yo no sentía nada, ni veía nada. Solo el vómito que no paraba y me sentía fatal.

Empecé a sentir en el ambiente una especie de magnetismo que nos daba vueltas en el lugar; como si algo estuviera reptando entre nosotros. ¿sería sugestión mía? No lo sé, pero al final todos comentaron que sintieron esa energía o  magnetismo que pasaba por entre todos. Una especie de airecillo que nos presionaba al pasar junto a nosotros en una espiral sin fin.

En eso el chamán se dio cuenta que yo no había entrado a mi viaje, y me dice: «Hija mía ¿no puedes sentir el viaje?»  Le dije: «Pues es que no siento nada, y me desconcentro porque todos están gritando y llorando». Entonces se puso delante de mí y no se que dijo, me imagino alguna especie de oración y sopló en mi cabeza una bocanada de algo que traía en una pipa, no sé qué sería pues no pregunté (yo estaba sentada en mi colchoneta y él parado). Y su aliento se sintió como una piedra de energía que me caía encima y empecé a marearme. Me dijo: «Si con esto no puedes entrar al viaje, me dices y te doy otra toma»

Me acosté y esperé… pensé: Uy ¡otra toma! No creo la aguante, se me hace que si no me hace allí la dejo.

En eso de la nada, empezaron a venir a mi cabeza imágenes hermosas. Muchos prismas de colores, figuras geométricas de una belleza extraordinaria. Recuerdo que alcé la mano y como lela las quise agarrar y dije: «Esto es hermoso»

Después a mi cabeza vinieron imágenes de distintas deidades. Recuerdo que ví a Buda y a Quetzalcóatl, se acercaban a mí y se iban, bailando ante mis ojos.

Escuché como la persona que estaba junto a mí, estaba viendo a su padre fallecido y peleaba con él porque el papá supuestamente se la quería llevar, y ella le decía: No papá, déjame vivir, todavía no es mi tiempo. Entonces pensé: «Oh yo quiero ver a mi papá, sería lindo platicar con él otra vez»

Quise visualizarlo pero mi cabeza se negó, mi cabeza me puso ahora imágenes de ojos. Primero apareció un ojo en el centro. El ojo me miraba sobre un fondo rojo. Después apareció otro ojo, luego otro y otro… hasta que toda la imagen mental se llenó de ojos. Después de golpe esa visión se quitó y apareció una ciudad… ¡preciosa! Una ciudad de cristal, con muchas aguas… Y de golpe se quitó la imagen y aparecieron muertos y más muertos, estaban calcinados. Yo caminaba entre los cadáveres pero no sentí absolutamente nada. Tan solo los ví y ya. No sentí pena, ni angustia… nada. Los ví como mirar una película.

Y allí pararon mis alucinaciones. Empecé a reflexionar ¿Cuál es el propósito de esta experiencia? ¿pido otra toma? ¿cómo para qué quiero  ver más visiones?  Así que me propuse a descansar mientras los demás seguían gritando, otros vomitando, hubo gente que pidió otra toma porque siento como que se sugestionan, y quieren tener visiones como los demás así que piden una segunda toma para seguir viajando.

Todos nos dispusimos a dormir, incluso los chamanes se acostaron y durmieron un poco.

Al día siguiente comimos las frutas y semillas que llevamos y empezamos a contar cada quien su experiencia. Mi experiencia fue muy light, y puedo decir que bonita porque aunque vi cosas que para otros pudieran resultar aterradoras, las tomé con calma y pienso fue algo positivo. Al rato les platicaré porqué digo eso.

Una persona me dijo que mi experiencia fue tranquila porque llevaba un trabajo interior. La Ayahuasca te saca a la luz todo lo que traigas emocionalmente atorado y te lo muestra de golpe, que por eso se asusta la gente. Y pues esa es su idea yo no puedo asegurarlo, solo que lo que ví no me asustó, lo vi con tranquilidad y hasta emoción al ver imágenes tan hermosas que jamás se me hubieran ocurrido, necesité un alucinógeno para verlas.

Me fui a casa y me dormí toda la mañana. Sentí mi cuerpo como si me hubieran golpeado. Me dolía todo y llevé dieta de frutas y semillas otros días más, empecé a comer con normalidad al paso de unos días para que no me hiciera daño.

Al salir de la ceremonia sentí paz… muchísima paz. ¿Sugestión? No lo creo, esa planta tiene ese efecto en las personas. Después de consumir la Ayahuasca, todo me vale M… De por sí ya me tomaba las cosas con mas relax, pero ahora definitivamente mi forma de ver la vida es bien distinta.

Hay algo curioso que me pasó los días posteriores a la toma de Ayahuasca. Varias veces mi cuerpo se separó, de lo que los cristianos llaman «espíritu». Ejemplo…

Cuando iba a entrar a mi recámara, me ví por detrás girar el picaporte y después me «volví a meter». O cuando lavaba los platos, me «veía» a mí misma y después «me volvía a meter».

Le comenté a Alex eso que me pasó, y según él es un «desdoblamiento», así como le pasó a Dr. Strange. La verdad no lo sé, esas son ideas de él. Pero yo simplemente digo lo que me pasó y no puedo explicar el porqué.

Actualmente a casi  un año de la toma de Ayahuasca, ya no tengo esos «desdoblamientos», pero sigo con mucha paz a pesar de que mi particular situación familiar; antes sentía que me moría, ahora pienso que lo que tenga que pasar pasará y no me preocupo mucho por el futuro.

Nuevamente tengo la necesidad de ir a otra toma, es una especie de «llamado»; así super extraño… pero nuevamente mi situación personal no me permite de momento hacerlo. Pero cuando lo haga, ya no tomaré rapé haré la experiencia únicamente con Ayahuasca.

¿Recomiendo la toma de Ayahuasca? : Son experiencias que no son para todos y si se decide vivirla, debe de ser con alguien de confianza.

¿Creo en los espíritus?  No sabría explicar qué fue esa energía o magnetismo que sentí. Ese día no había aire y aunque estábamos en una cabaña o palapa (sin puertas ni ventanas), estaba todo muy tranquilo, no había aire fuerte. No vi que conectaran electricidad. Los instrumentos con los que cantaban eran de aire y percusión, todo muy sencillo.

¿Funcionó en mí esa toma? Puedo decir que sí, me dio paz y tranquilidad. Así como cuando se toma té de manzanilla que sirve para el estómago, la Ayahuasca me ayudó a ver la vida de una forma más simple.

Gracias por leer y disculpen que no haya usado una escritura más formal, pero escribí como sentí las cosas en el momento y no quise maquillarlas.

Un abrazo a todos

Aimée Padilla

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