Por Aimée Padilla
Los años se escapan como el viento,
ligeros susurros en la piel,
ayer corríamos al sol, contentos,
hoy nos pesa el paso, sin poder volver.
La juventud, esa llama tan brillante,
se apaga lenta, casi sin saber,
y cuando miramos atrás, distante,
la nostalgia florece en el atardecer.
Las manos tiemblan, la vista cede,
el cuerpo ya no es lo que fue,
en el espejo un rostro nos hiere,
¿dónde quedó el fuego que ardía ayer?
Añoramos la risa, la fuerza, el deseo,
los días de gloria que no vuelven más,
y el corazón, aunque late en su seno,
siente el peso del tiempo en su andar.
Así llegan los años, sin pedir permiso,
y en su paso nos dejan caer,
hasta que un día, sin darnos aviso,
solo somos sombras de lo que fuimos ayer.


Precioso y muy cierto. La vida pasa muy deprisa. Por esta razón hay que vivir el presente al máximo. Hoy están nuestros padres, mañana nos tocará a nosotros. ¡Feliz día! Un saludo
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El ver fotos de mi mamá cuando era joven y bella, y ahora verla en su enfermedad y vejez, ha sido muy duro para mí. Pero es la ley de la vida y como dices, ya nos tocará a nosotros. Gracias por tu comentario. Un abrazo.
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Empatizo contigo. Mis padres están enfermos también. Es muy duro desde luego. Que se mejore tu madre. Un abrazo🤗
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