Por qué me gusta escribir

Cuando era pequeña mi mamá me leía todas las noches antes de dormir un libro de cuentos  infantiles. Yo esperaba con anhelo la llegada de la noche porque me vería sumergida en las fascinantes historias narradas por Sherezade en las mil y una noches. Mi imaginación volaba por todas aquellas historias en las cuales me sentía la protagonista.

Al pasar el tiempo eché mano de los libros de mis padres  y me pasaba las noches en vela leyendo. Siempre decía “un capítulo más y me duermo” y cuando me daba cuenta era de madrugada.

Un  buen día me quedé sin libros que leer entonces pensé: ¿Y si las historias  las cuento yo? Mi cabeza bullía en un torrente de imágenes que se agolpaban en mi  mente y tenía una urgencia imperiosa de ponerlas en papel, así que tomé una libreta vieja y comencé a escribir. Mi primera historia se llamó “Una tarde de violetas”, todavía tengo guardado aquel papel amarillento por el paso del tiempo y con letra infantil.

Así que desde niña  he escrito, pero gracias a una querida amiga que me motivó a abrir mi blog es que decidí lanzarme a la aventura y permitir que otras personas leyeran mis historias.

Tengo historias de todo tipo pero me he enfocado a escribir sobre lo que viví con los testigos de Jehová a modo de catarsis.

Escribir es un viaje imaginario, puedo escaparme de casa e irme a vagar por el mundo en la comodidad de mi hogar, puedo viajar por el tiempo y el espacio, he visto criaturas fantásticas y conocido valles del pensamiento que se dividen en colores. He visto castillos y princesas, dragones y unicornios color pistache.

Escribir es terapéutico, íntimo y solitario que está destinado a un lector.  Estas abriendo tu alma y mostrándola a personas que no conoces pero que ellas pueden ver un destello de ti a través de tus líneas.

Cuando las palabras fluyen a través del teclado, siento una enorme emoción al ver como una idea inicial va tomando forma  y a modo de rompecabezas todo va encajando en la trama. Tengo la idea de como inicia y como termina la historia, así que el cuerpo de la misma se tiene que ir tejiendo como un artesano va creando una hermosa prenda. Se necesita mucha paciencia y  tiempo poder transmitir la palabra escrita que actualmente va decayendo en este mundo rápido, en donde las personas prefieren ver vídeos o películas a leer, pues leer les da pereza.

Me niego a que la palabra escrita muera, así que escribir es mi granito de arena para que hayamos cada vez más personas que contemos historias y el gusto por la lectura no decaiga si no que vuelva con la misma fuerza de antaño.

He leído un mismo libro en varias ocasiones, eso significa que el autor dejó tal impacto en mí que deseo nuevamente encontrarme con su universo y ser parte de él. Así que cuando escribo tengo ese mismo objetivo: dejar en el lector un buen sabor de boca y que de vez en cuando recuerden que leyeron mis escritos, o que algún artículo en especial les cale hondo y deseen compartir con otros la información.

Escribir es parte de mi esencia, es mi visión del mundo que deseo compartir con los demás, es acariciar lo más recóndito  del pensamiento y darle vida con cada plumazo de tinta electrónica en un fluir constante. Es diseñar un espacio paralelo que me  gusta tanto que deseo compartir la experiencia con los demás.

Escribiendo reflexiono, analizo, borro, reescribo y vuelvo a colocar en su lugar las palabras que considero apropiadas para poder transmitir correctamente la imagen que me he formado en la mente.

Mis historias cobran vida en imágenes, las cuales puedo ver como si de una película se tratara y  las voy narrando según las veo y las siento.

En este mundo frívolo en donde la lectura que se nos ofrece es vacía, escribir con ingenio tiene sus desafíos pues no sé a qué público podré llegar; tengo la intención de ser leída pero no siempre lo que escribo es del interés de todos, así que allí radica mi total entrega a ultranza por la libertad de pensamiento, porque quiero ser escuchada y tocar el corazón de quien me lee.

Me gusta escribir y lo seguiré haciendo por lo que me reste de vida, mis palabras seguramente continuarán en el tiempo aunque el mío se haya acabado.

Aimée Padilla.

2 respuestas a «Por qué me gusta escribir»

  1. Querida amiga, a ti te gusta escribir y a mí me gusta leerte, en serio. Capturas la atención y queda uno ensanchado.
    Me hiciste recordar un libro, tal vez el mejor que he leído…. la Biblia…. jajajaja… mentiras…. se llama “El infinito en un junco”, de Irene Vallejo, el idioma original es en español, así que se disfruta todavía más. Si no lo has leído te lo recomiendo mucho.
    Te envío un abrazo. Te admiro mucho.

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    1. ¡Hola amigo!

      Gracias por tus animadoras palabras, me alegra saber que no te aburro jeje. Fíjate que no he leído «El infinito en un junco», pero ya mismo lo busco para ver la analogía que haces. Te envío un fuerte abrazo.

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